Propuesta Asamblea Constituyente para Chile CEHUM-2020

Entre la rebelión y la revolución ciudadana

NUNCA MÁS SIN NOSOTRAS, NUNCA MÁS SIN NOSOTROS, NUNCA MÁS SIN NOSOTRES.

Una Propuesta humanista para fortalecer la continuidad
del Proceso Constituyente que ya inició la ciudadanía

Encuadre

Previo a dar cuenta del desarrollo de la propuesta es necesario destacar dos elementos que hacen al encuadre de ésta.

El primero de ellos dice relación con que nos encontramos atravesando un proceso social inédito en la historia del estado chileno, por la intensidad, la transversalidad y la coincidencia mayoritaria de demandas por no más abusos, tanto por parte del estado como de los privados, un gran clamor por mayor justicia social y dignidad que no cesa más, que no cesará más, hasta que se cambie un estado de cosas, en que los “abusos” progresivamente se fueron transformando en “usos”, es decir, en el modo habitual de maltrato y manipulación de las grandes mayorías.

Aunque sea evidente, igual resulta necesario decirlo, los cambios sociales no vienen desde arriba hacia el pueblo, hacia las mayorías; sino que son las mayorías, “los patipelaos”, quienes estamos impulsando este nuevo amanecer. Por tanto, son las cúpulas o las elites las que se tienen que acoplar a las demandas ciudadanas y no a la inversa. Hasta el momento aquello prácticamente no ha ocurrido.

Y de ello se deriva el segundo punto. Gran parte de la clase política apoyó el denominado “Acuerdo por la paz y una nueva Constitución”. Este acuerdo dual, al mismo tiempo, significa dotar al ejecutivo de herramientas legales para perseguir y criminalizar las manifestaciones ciudadanas y perseguir ciudadanos, violando sus Derechos Humanos, mutilando, torturando, reprimiendo, abusando sexualmente, secuestrando, matando y, asimismo, convocar a un plebiscito que interrogue por si acaso la ciudadanía quiere una nueva Constitución y también si quisiera que esta nueva Constitución sea generada por una convención mixta o una convención constitucional. Dicen ellos que este último órgano es lo mismo que Asamblea Constituyente, porque será integrado en su totalidad por candidatos electos por la ciudadanía y responde a un sentir de los chilenos. Esa mirada no representa lo que venimos diciendo y resulta ser una nueva evidencia de la fractura social de la que estamos hablando, del denominado divorcio entre la ciudadanía y las elites. No lograron (o no quisieron) entender que una Asamblea Constituyente no es simplemente un acto eleccionario, sino que es el espacio para la expresión y canalización de los sentires, sueños y necesidades del movimiento social que, organizadamente desde sus territorios, autoconvocado en cabildos y asambleas territoriales, puede ir construyendo secuencialmente instancias de participación en niveles, con vocería directa. Para, en definitiva, construir una Asamblea Nacional Constituyente redactora, con participación representativa y mandatada de quienes constituimos esta plurinación, feminista y disidente, ya que la paridad no basta, dado que sólo construye una igualdad formal; hoy la demanda es por la valoración y respeto a la diversidad en todas sus formas.

Pero eso no fue lo que se aprobó, esto que planteamos no fue lo que se publicó en el Diario Oficial.

¿Qué hacemos entonces? ¿Nos vamos a la casa y no participamos de esa propuesta y del calendario institucional?

¿Qué hacer ante la trampa institucional?

Creemos en la fuerza de la acción noviolenta, creemos en la rebelión popular como una respuesta decidida para el cambio social. Entonces, creemos en la importancia de construir una propuesta que fortalezca todo lo que la ciudadanía está haciendo en todo Chile, en sus territorios, en sus cabildos y asambleas territoriales, a través de un proceso de participación ciudadana que nos significará mayores acciones, mayor involucramiento y sostener una movilización permanente, consciente y creativa, que involucre y sume millones de intenciones por la transformación del país.

Queremos empujar por una Asamblea Constituyente Soberana, tal como la mayoría de las personas lo quiere y lo haremos con o sin reconocimiento institucional.

Sin embargo, esto implica construir un itinerario intenso desde marzo en nuestros espacios territoriales y trabajar por un voto con sentido en el plebiscito. Además de aprobar una nueva Constitución y un órgano 100% electo, marcaremos el voto con AC. Para que esa acción tenga resonancia, necesitamos cuidar el voto y contarlos y, para ello, se requiere una línea de apoderados en todas las mesas electorales, además de contar con un sistema de conteo propio.

Por supuesto que nuestra acción no termina allí y para continuar con nuestra propuesta mostraremos a continuación nuestro itinerario.

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